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El Enigma de la Virgen Templaria

NARRATIVA


Domingo de carreras cuadreras, en el boliche Frontini, los parroquianos ataviados con sus mejores pilchas domingueras, jugaban al truco, otros al sapo en el patio que daba sobre el camino real, un grupo charlaban sentados en la amplia galería de la vieja casona. Entre ellos se encontraba visitando a sus familiares de la Colonia Desmochado Afuera Don Julio Cerrutti, periodista y escritor, radicado en Buenos Aires.

En esta ocasión escuchaban con atención, contar al vecino José Caldas, un hecho extraño que le había ocurrido días atrás cuando se encontraba trabajando el Campo de Gentiletti, en el que se encuentra el sitio conocido como “el cementerio de los indios”, ese día estaba acompañado por su pequeña hija que lo observaba arar sentada al pie del legendario ombú, del cual dice la tradición descansó el entonces coronel Don José de San Martín(*), uno de los presentes acotó que en ciertas noches se lo suele ver totalmente rodeado por una gran luminosidad.

A medida que iba abriendo los surcos con el arado de mancera, Caldas señaló, que fueron apareciendo fragmentos de vitraux con imágenes religiosas y gran cantidad de restos óseos. Por sugerencia de su hija, al notarlo preocupado, fue a comunicarle este hallazgo a su patrón, quién para no asustarlo mas, le dijo que eran residuos de un basural donde se enterraron restos de cerdos. Sin embargo comentó Cerrutti, puede allí haber existido un Oratorio. Al día siguiente, continúa diciendo, Caldas al finalizar la jornada, ya de regreso a su casa, notó que era perseguido por una piara de cerdos enormes, aterrorizado corrió a más no poder, logrando llegar exhausto a su casa que distaba un kilómetro y medio.

El grupo continuó haciendo comentarios sobre el relato, mientras se dirigían a la cancha donde se estaba por largar la primera carrera.

Esa noche Cerrutti, no podía dejar de pensar, consideraba que si allí hubiera existido una Capilla, sería un tema interesante para su próximo artículo.

A la mañana siguiente se encaminó hacia el lugar, a medida que se iba acercando al ombú, comenzó a distinguir en la tierra removida, fragmentos de cerámica, y abundantes restos óseos. De pronto identificó un vitraux en el que se apreciaba la imagen de una virgen morena. Emocionado creyó que podía pertenecer a la Capilla del cementerio o de algún puesto jesuítico.

Las averiguaciones que realizó posteriormente, le confirmaron que pertenecía a la imagen primitiva de la Virgen Morena de Nuestra Sra. de la Candelaria, la que aún constituye uno de los grandes enigmas de la historia de las Islas Canarias, por sus peculiaridades iconográfica, el color moreno de su rostro y su posible vinculación con los Caballeros Templarios, además el significado de las letras que adornan su túnica, constituye uno de los mayores misterios.

 

(*) Está comprobado que el 23 de diciembre de 1813 San Martín estuvo en la Posta de Desmochados.

 

Evaristo Aguirre