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El Hombre de la Capa Negra

Los alumnos de 5º grado aguardaban expectantes el día previsto para realizar una visita a La Estancia “La Cautiva”, como parte de las actividades comprendidas en un proyecto de estudio de la historia regional.

El interés de los niños comenzó a despertarse desde el momento de saber que irían a recorrer el camino real, que iba de Bs. As. al Alto Perú y Chile, en el tramo de nuestra zona, y ver a través de un video los lugares donde estuvieron enclavados los fortines, las postas, y las primeras estancias criollas, y sobre todo la más emblemática que contaba con troneras de defensa y un túnel utilizado para huir en caso de producirse alguna invasión de los indios.

Ya sean los dramáticos relatos de los malones que asolaron a esta estancia fortificada, o por su clásica denominación la cual ha dado origen a diversas conjeturas con respecto a su significado y otros hechos trágicos como fue la primer rebelión ganadera que la tuvo como escenario en 1872, los que al correr del tiempo fueron imprimiéndole un halo de leyenda.

Dada la complejidad de los temas abordados en clases, cuya trascendencia exceden el ámbito puramente regional, los alumnos efectuaron una visita al Museo “Los Desmochados”, donde tuvieron oportunidad de observar, objetos de la época colonial y una fotografía en la que se aprecian la antigua construcción del casco de “La Cautiva” antes de las reformas realizadas en el año 1908. La imagen fue registrada desde el fondo del parque mostrando la fachada posterior con la desdibujada inscripción: “Villa Santa Sofía”. En primer plano se ven las imágenes de tres hombres y una mujer, quién seguramente fuera Doña Sofía Alorrande, propietaria del legendario establecimiento, entre los hombres se destaca uno que viste una capa negra como su traje y la galera, portando un arma de fuego apoyada al hombro.

Accediendo al requerimiento de las maestras, el guía del Museo se comprometió a acompañarlos en la excursión y continuar allí con su tarea.

La mañana se presentó radiante al emprender el viaje como asociándose a la alegría de los niños. Al llegar a destino el asombro y la curiosidad fue denominando el ánimo general al ir descubriendo detalles de la imponente edificación. La terraza les permitió tener una visión panorámica espectacular en dirección al Río Carcarañá, luego descendieron al sótano donde se encuentra el ingreso al túnel actualmente clausurado.

Ya en el parque sentados en el césped tomando un refrigerio, la charla del guía se fue tornando más distendida, hasta que alguien preguntó si aparecían fantasmas, a lo que un peón del establecimiento que se había sumado a la rueda dijo en un tono casi confidencial que “a la caída de la oración (al atardecer) suele verse llegar del fondo del parque un hombre vestido íntegramente de negro y al llegar hasta la fuente, donde estábamos ubicados, emprende el regreso por el mismo callejón por donde había aparecido”.

Sorprendido por este relato el guía del Museo dijo espontáneamente como reflexionando - Es el mismo hombre de la capa negra que aparece en la fotografía.

En esta foto se encuentran el matrimonio Leguizamón y personal de la estancia

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Evaristo Aguirre