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"La Cautiva"


ESCUELA DE ANTROPOLOGIA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTES

UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO

SEMINARIO DE CONTENIDO VARIABLE

ARQUEOLOGIA HISTORICA : aproximaciones desde la epistemología de la ciencia y la teoría arqueológica. Algunos casos para analizar.

Profesor Titular : Ramos Mariano

 

Amalia Aguirre



INTRODUCCIÓN

 El siguiente trabajo consiste en un recorrido por material bibliográfico, fotos, mapas y testimonios orales, de la estancia “ La Cautiva ” y ver su importancia en la zona como: el incentivo al desarrollo agrícola- ganadero y el de dar origen a dos poblados.

En la actualidad el casco de dicha estancia se encuentra en pie después de pasar por varios dueños y con varias modificaciones edilicias. Está ubicada en la localidad de Los Molinos (Departamento Caseros, Provincia de Santa Fe), a pocos metros del Río Carcarañá.

“…Estos sitios documentan el asentamiento temprano europeo y sus efectos en los grupos nativos del continente, al igual que la subsecuente dispersión de la frontera y la posterior urbanización e industrialización. Al examinar los registros físicos y documentales de estos sitios, los arqueólogos históricos intentan descubrir los fundamentos de la vida cotidiana común en el pasado y buscan comprender el amplio desarrollo histórico de su propia sociedad así como de otras.” (En Fournier, 1999, 76)

LOS ORIGENES

 Los campos de la Estancia “ La Cautiva ”, situados en el paraje de Los Desmochados, habían sido parte integrante del área territorial que ocupara la legendaria estancia jesuítica “San Miguel del Carcarañal”. Estas tierras fueron adquiridas por la Compañía de Jesús en 1719 a Antonio Vera Mujica hijo. Allí terminaba esta vasta heredad (en los parajes “Las Tunas y Desmochados”) que comenzaba en las riberas del Paraná, en el límite norte del Pago de los Arroyos.

A la expulsión de estos religiosos, en 1767, sus bienes son puestos a la venta en 1775 por la Junta de Temporalidades de la Provincia , fraccionando los terrenos en lonjas perpendiculares al Río Carcarañá, tarea que estuvo a cargo del juez Comisionado, Pedro Mihura y como Agrimensor el piloto Pedro Manuel Arismendi, quien tomó como puntos de referencias los mojones, el del “Rey”, en la desembocadura del Arroyo Ludueña y el mojón donde terminaba el puesto “San Ignacio” de la estancia jesuítica por la banda sur del Río Carcarañá, más allá de este mojón las tierras eran consideradas realengas.

El primer propietario de esta lonja, que luego serían conocidas como pertenecientes a la estancia “ La Cautiva ”, fue Miguel Gerónimo Acevedo, vecino de Rosario, junto a su esposa Ambrosia Núñez. Al fallecer Miguel Gerónimo Acevedo, lo hereda su hijo Justo, a éste lo sucede Atanacio y otros coherederos, quienes a su vez venden este campo el 27 de julio de 1858 al Agrimensor Julián Bustinza, quién el 27 de mayo de 1859 vende una fracción del terreno al Ingeniero Enrique Blyth. El 26 de febrero de 1867, Blyth y Bustinza venden a Melitón Sotomayor las respectivas fracciones que pertenecían a ambos.

El 25 de febrero de 1867 Julián Bustinza vendió un terreno aledaño, de origen fiscal, a Nicolás Sotomayor. Este terreno correspondió a Bustinza por compra al Excmo. Gobierno de la Provincia el 4 de enero de 1867. El 10 de agosto de 1868 los hermanos Sotomayor venden a Mariano Cabal varias propiedades entre las que se hallaban las fracciones habidas en fechas del 26 y el 25 de febrero del año 67. El 30 de noviembre de 1871 Cabal vende al Banco de Londres y Río de la Plata. Al finalizar dicho año el siguiente propietario es Pascual Leguizamón. En 1879, Bernardo, Tomás y Domingo Leguizamón finalmente la incorporan a la amplia superficie que ya detentaban.

Luego de la disolución de la Sociedad Leguizamón Hnos. sus integrantes dividieron el área, pasando 2024 has. a formar parte del establecimiento “San Pedro” y el resto se incluyó en lo que se conoce como “ La Cautiva ”. A partir de la década de 1880 comienza el afianzamiento de estas estancias dedicadas a las tareas agrícola-ganaderas. La actividad agrícola, aunque en una fase incipiente, se fue convirtiendo en una actividad rentable. Pero la incidencia de la transformación en el área se acentuó cuando los estancieros comenzaron a parcelar sus campos arrendándolos. Fue así que la colonización y el posterior trazado del segundo ramal del Ferrocarril Oeste Santafesino que uniría Candelaria con San José de la Esquina en 1887, serían la fase inicial de un nuevo tiempo histórico.

EL CASCO DE LA CAUTIVA

 La estancia cuyo casco aún se halla en pie, se situaba a la vera del camino real, que iba de Buenos Aires al alto Perú y Chile, en el medio de las postas de los Desmochados y la de Arequito, que era el eje de aquellas primigenias actividades ganaderas en cuyo alrededor se construyeron, además del casco que albergaba a sus propietarios, los ranchos de los peones que conformaban “la población”. Por las características de su construcción se constituía en un refugio de los vecinos de la antigua jurisdicción ante la inminencia del malón. Por los antecedentes expuestos podemos señalar como una fundamentada hipótesis que la antigua casa azotea de la familia Acevedo constituyó la base del posterior palacete que se construyó seguramente a partir de los fines de la década del 1860 hasta llegar a las sucesivas reformas edilicias que le practicaron los propietarios que la habitaron. En 1908 (según grabado en su fachada) se le realizaron las últimas modificaciones.

Después de la subdivisión realizada por los hermanos Leguizamón, Bernardo establece en sus tierras la estancia “San Tristán”; Tomás, la “San Pedro” y Domingo, “ La Cautiva ”. Al fallecer Domingo Leguizamón en 1892 su esposa Sofía Alurralde contrae matrimonio con Ismael Núñez. En este período que se realizan las modificaciones sustanciales se saca el techo a cuatro aguas que tenían las dos habitaciones ubicadas en la azotea, quedan con los techos en forma plana como se observa en la actualidad. Su frente mira al río y a la altura del mojinete adornado con balaustrada conserva en su mampostería la inscripción de su denominación original “ La Cautiva ” en tanto que en el frente posterior que da al patio de la fuente dice Santa Sofía (en pintura casi ilegible).

Las siguientes fotos testimonian los cambios edilicios mencionados:

Foto frente de la Estancia a principios del siglo XX


En esta foto se encuentran el matrimonio Leguizamón y personal de la estancia


Foto actual del edificio y sus actuales dueños en el parque del sector posterior

Un testimonio oral, gentileza del Señor Evaristo Aguirre, de Don Paco Vidal descendiente directo de la familia Leguizamón:

“Los Leguizamón constituían una familia acaudalada y una importante vinculación social en el centro capitalino, a tal punto que según se recuerda por la vía de la tradición oral, la esposa de Pascual Leguizamón (madre de los hnos. Leguizamón) era prima hermana de doña Remedios de Escalada de San Martín y la consorte de Tomás Leguizamón lo era de Don Domingo Faustino Sarmiento.”

TIEMPOS DE PROTESTAS

 Mientras los peones malpagos comenzaron a protestar, lo que se consideró una osadía imperdonable: varios acabaron con sus cuerpos amasijazos y arrojados entre rejas. A otros, directamente se los enviaba a la frontera para engrosar los ejércitos contra el indio. La primera rebelión rural se produjo en 1871. La protagonizaron los peones de la estancia “ La Cautiva ” y fue desencadenada como reacción a los malos tratos, a los jornales míseros y a la falta de vivienda aceptable para las familias. No había ninguna organización gremial que los amparara, de todos modos, los trabajadores se lanzaron a la gran aventura de protestar. Se reunieron en asamblea, surgieron los caudillos y entre gritos de repudio, aprobaron no trabajar más hasta que la situación no cambiara. La situación cambió pero para peor, pues al ser denunciados al gobierno éste inmediatamente envió a una patrulla policial. Los cabecillas de la huelga fueron detenidos acusándoselos de sublevación y, los restantes, fueron sometidos a una explotación mayor. “Miguel Cardozo, principal dirigente, fue conducido por la policía hasta Rosario y allí se le aplicó la “ley del cepo” tras ser bárbaramente golpeado. Pero la semilla de la rebelión ya había sido plantada. Lo ocurrido en la Cautiva fue el antecedente primero de la iniciación gremial de los trabajadores rurales.”

No era exclusivamente de la violencia política de donde provenían las mayores amenazas a la paz y tranquilidad de los pobladores rurales. Los malones siguieron asolando a la campaña santafesina durante buena parte de la década del setenta. En 1867 el gobierno provincial tuvo que otorgar franquicias fiscales a los ganaderos del sur cuyas haciendas habían sido diezmadas por las invasiones indígenas y por la presencia de los innumerables bandidos que pululaban en los distritos rurales. A veces se hacía difícil distinguir unos de otros. En 1872 se produce un malón y la estancia “ La Cautiva ” fue atacada y en consecuencia, además del saqueo de la hacienda, fueron muertos varios vecinos de la desaparecida población del Desmochado, próxima a la posta homónima.

Arturo Marcos Lozza: Tiempos de Huelgas, pág. 53.

NUEVAS ACTIVIDADES

 Hacia 1870 una proporción muy significativa de la tierra apta para los cultivos cerealeros se había incorporado a la economía santafecina. La mayoría de esta tierra, por otra parte, estaba en manos privadas.

El área del sur permite las siguientes estimaciones: en 1871, 1.147.000 hectáreas se hallaban en posesión de 367 propietarios, tres de los cuales (Alvear, Armstrong y los hermanos Nicolás y Melitón Sotomayor) poseían 555.000 hectáreas . Es decir, menos del 1% del total de propietarios poseían alrededor del 40% de la tierra que estaba en manos privadas. Hasta 1833 seguían dominando las grandes estancias, aunque de menor extensión que las que predominaban en el norte de la provincia, en este período más de 1.000.000 de hectáreas pasaron a manos de empresarios bonaerenses. Muchas de las grandes propiedades habían comenzado a dividirse y su lugar comenzaba a ser ocupado por estancias lanares de dimensiones medianas y por las colonias agrícolas.

Los hermanos Sotomayor, Chavarri, Ibarlucea y Lanús vendieron sus campos a varios criadores de ovejas, y lo mismo sucedió con parte de las tierrras de Alvear y Carlos Casado.

La comunidad mercantil rosarina fue la más activa en el negocio de la colonización agrícola, compartiendo sus negocios urbanos con la actividad rural.

Sus operaciones en tierras cubrieron prácticamente todos los distritos provinciales. En el rubro especulaciones rápidas (Zubelzú y Sotomayor); colonización agrícola (Casado, Godeken y otros); cría de ovejas o vacunos (Pinasco, Castagninno, Chiesa y los hermanos Ledesma). En muchos casos combinaron las tres actividades mencionadas; por ejemplo Nicolás Sotomayor fue uno de los primeros empresarios rurales en introducir pasturas artificiales en sus campos. Algunos eran inmigrantes recién llegados y de las más diversas nacionalidades otros provenían de provincias del interior, como Sotomayor (propietario de “ La Cautiva ”) que había desarrollado actividades comerciales en Mendoza.

El empresario Juan Godeken quien poseía su establecimiento en la jurisdicción en Arequito fue uno de los primeros en proceder a alambrar sus tierras para las tareas agrícolas.

A partir de 1880 empezó una etapa convergente resultado del impacto de la corriente inmigratoria procedente del continente europeo a la que se sumó la acción de los hombres de la generación conocida como la “generación del 80” que lideraron grandes transformaciones políticas, económicas y sociales.

Hacia la década última del siglo XIX y las primeras del siglo XX, la campaña vive el “tiempo del gringo” que se suma a las transformaciones técnicas, que el criollo se resiste a utilizar de lleno. A veces son los propios hacendados que critican los viejos usos, los hábitos tradicionales de los peones. El alambrado fue la innovación que más influencia tuvo en los cambios producidos, sumado al cuidado sanitario de las majadas, la alimentación de los animales de raza, las aguadas en lotes y potreros, la construcción de galpones y depósitos para guardar lana y otros productos. Por este tiempo el molino de viento se convertirá en el símbolo del nuevo paisaje pampeano. Tanto es así que al pueblo que se diagramó en torno a la estación Eloy Palacios se lo llamó Los Molinos.

La explotación del ganado lanar requirió satisfacer una serie de nuevas necesidades: la infraestructura señalada y la constante prevención contra la sarna, su tratamiento si la infección había aparecido. Había que contratar esquiladores, enfardar la lana, gestionar la comercialización y venta a las barracas. Las majadas eran cuidadas por pastores que fueron gringos en su mayor parte. Vivían en condiciones tan precarias como los puesteros criollos, en misérrimos ranchos sin mejoras algunas. Comían carne de capón, a un promedio de un ejemplar día por medio a cada tres personas, lo demás había que conseguirlo en las pulperías cercanas o en los primeros almacenes de Ramos Generales que comenzaban a establecerse en la campaña, cuyos dueños no pocas veces eran socios del dueño del ganado. Esta explotación del ganado lanar ocasionó a menudo conflictos con la agricultura cuando la esquila se realizaba en tiempo de verano y restaba mano de obra para la siega del trigo.

Ezequiel Gallo: La Pampa Gringa , pág.167.

EL FERROCARRIL

 En 1878 se realizó la primera exportación de trigo en forma sistemática. Fue Carlos Casado quien el 12 de abril de dicho año envió el cargamento desde las fértiles tierras de Colonia Candelaria. Se hacía imprescindible para mantener una perfecta coordinación y regularidad en los embarques, contar con un sistema de transporte terrestre hasta el puerto de Rosario, que no estuviese supeditado al variable estado de los caminos de tierra. Para ello hacía falta un ferrocarril. El 4 de noviembre de 1883 se inauguraron los servicios del segundo ferrocarril, el Oeste Santafesino que unió Rosario con la Colonia Candelaria , años más tarde se extendió hasta Juárez Celman, Provincia de Córdoba, y Melincué.

Las consecuencias de la acumulación de cambio produjeron muchas veces verdadera efervescencia dando lugar a enconadas oposiciones. Por un lado, los que fueron desplazados, como los peones que quedaron sin trabajo, los servidores de tropas de carretas, los concesionarios de galeras y mensajerías, las tirantes relaciones entre los propietarios de tierras y los hacendados que fueron afectados. Como en el caso que originó el juicio de expropiación que inició Carlos Casado contra Domingo Leguizamón por expropiación de terreno de la Colonia General Roca. Casado llevó adelante los trabajos (siempre a cargo del Ingeniero Firmat) rápidamente y en siete meses quedó abierto el tramo hasta San José de la Esquina ( 53,358 km ) desde Villa Casilda, que fue inaugurado el 4 de noviembre de 1887. Si bien fue inaugurado el día de San Carlos, se conmemora en la zona el 7 de noviembre día de la puesta oficial en servicio de la línea.

LAS COMUNICACIONES

 Rosario se convirtió, después de Caseros, en el centro de las comunicaciones nacionales, tanto en lo referente a correos, transporte de pasajeros y cargas, ya sean terrestres y fluviales.

Pero todo lo planificado con la finalidad de integrar definitivamente al país se frustran, en cierta medida, con el rompimiento del estado de Buenos Aires que se separa de la Confederación , provocando una crisis que impide la organización nacional en una estructura coherente y funcional incidiendo significativamente en el aspecto de las comunicaciones.

El interés del gobierno de normalizar los servicios de comunicación a fin de ofrecer las condiciones mínimas de movilidad hacia el interior a los contingentes de inmigrantes extranjeros se manifiesta de manera inequívoca en la prontitud con que se resuelven los expedientes relativos a mejoramiento de postas y caminos, el otorgamiento de subsidios a compañías privadas dedicadas al transporte de carga y pasajeros y al comienzo inmediato de la planificación de los ferrocarriles.

Durante este período se registra un intenso tráfico terrestre de las tropas de carretas, único medio disponible para el transporte comercial, y de las mensajerías, empresas privadas, que en esos años tienen su período de mayor esplendor pero que prontamente son desalojadas por el ferrocarril.

Hasta la Batalla de Pavón se vive un clima de tensa tranquilidad, a pesar de ello, en lo que a correos y transporte de pasajeros se refiere, tanto Buenos Aires como la Confederación no interfieren ni afectan el tráfico.

El otro problema que continuará preocupando a las autoridades y a las poblaciones de la campaña durante mucho tiempo aún es el de los ataques indígenas que representaron un factor de retroceso capital en el sistema de comunicaciones del país, ya que los principales afectados por estas incursiones fueron los pobladores de casas de postas.

Poco tiempo transcurrirá hasta que el ferrocarril relegue a la diligencia a rutas menores. Las mensajerías aprovecharon el nuevo medio de transporte combinando con este los viajes hacia las ciudades y localidades que todavía no lo tenían. Se mantuvieron en actividad lo mismo que las postas hasta que las vías férreas alcanzaron los puntos servidos por ellas y hasta el vencimiento de los contratos. No obstante, las mensajerías significaron en nuestro medio un elemento de transición entre dos épocas.

LA COLONIA GENERAL ROCA

 Luego de la disolución de la Sociedad Leguizamón Hnos., sus integrantes en 1881 por escritura del 7 de noviembre realizada ante Escribano Javier Mansse dividieron las tierras que poseían en condominios, correspondiéndole a Domingo Leguizamón 5.688 has. sobre la base del campo denominado ” La Cautiva ”. En estas tierras, en el año 1881 el estanciero Leguizamón fundó la colonia General Roca, sin embargo nunca fue reconocida oficialmente.

El proyecto de los dos ramales del Ferrocarril Oeste Santafesino que Carlos Casado quería concretar surcaba en forma de “V” los terrenos correspondientes a la colonia esto acarreó un largo conflicto con el propietario de la colonia, iniciando Casado en forma personal dos juicios de expropiación referentes a las dos secciones con el establecimiento de dos estaciones (Sanford y Los Molinos), juicios estos que luego se unificaron.

La causa se vio demorada al no comparecer el damnificado a los oficios citatorios y posteriormente a raíz de que su apoderado, el Dr. Balisario Sívori, planteó como cuestión previa la inconstitucionalidad de la ley provincial del 7 de octubre de 1881, complicando aún más la tramitación, y demorando el juicio en doce años ya que el fallo de la Suprema Corte de Justicia determinó que dicha ley no era inconstitucional, y que este fue dictado el 19 de junio de 1900 cuando ya habían fallecido Carlos Casado en 1899 y Domingo Leguizamón en 1892.

En mayo de 1901 se reanudaron las actuaciones judiciales en Rosario y decidido ya el derecho a expropiar, la cuestión se centró en el precio que debían cotizarse los terrenos, los que por desacuerdo de ambas partes fue determinado finalmente por el fallo del juez el Dr. Néstor Fernández, promulgado el 3 de mayo de 1902, quien fijó por todo concepto la suma de $ 8800 m/n.

Posteriormente, y ante un pedido de aclaratoria por parte del Dr. Sívori, se amplió la sentencia incluyendo en ellas los intereses de tipo bancario desde la fecha de ocupación del terreno hasta el 21 de setiembre de 1888, lapso en el que se suspendió su pago durante la tramitación en la corte Suprema de Justicia. Los sucesores de Casado apelaron, pero ya el Ferrocarril Oeste Santafesino había sido vendido el 20 de setiembre de 1900 al Ferrocarril Central Argentino.

El hecho es que al poco tiempo los litigantes llegaron a una transacción dando fin a todas las cuestiones mediante el pago de la suma de $ 15000 m/n por todo concepto.

El Juez aprobó el convenio, el día 28 de junio de 1902 transfirió a la señora Ramona Sastre de Casado todas las tierras que habían sido motivo de litigio.

La administración Bancorán y Costa llamada posteriormente estancia "Los Molinos" era el centro principal de todas las actividades rurales de la colonia, poseía un establecimiento comercial que proveía a las necesidades de los pobladores; también allí funcionaba un destacamento policial; y la primera escuela, estaba situada a tres kilómetros hacia el SE de la estación que el Ferrocarril Oeste Santafesino había denominado Eloy Palacios (como un reconocimiento al funcionario del Banco Provincial que intervino en el empréstito otorgado en Londres para la concreción de las obras del ferrocarril particular) y le impone el nombre de "Los Molinos".

En 1903 la Compañía Carlos Casado Limitada propietaria de 1 km2 cuadrado de tierra la subdivide entregándola a la venta dando así comienzo a la formación del núcleo urbano ; habían pasado ya más de catorce años desde el comienzo de la actividad de la estación se hallaba sin que las fracciones aledañas destinadas al futuro pueblo pudieran venderse como consecuencia del prolongado litigio.

El 7 de agosto de 1926 Los Molinos obtiene su vida comunal independiente, pues hasta ese año había dependido de la jurisdicción municipal de la ciudad de Casilda. Este es otro de los pueblos fundado por el Ferrocarril Oeste Santafesino.

La localidad de Los Molinos es cabecera del Distrito Comunal de igual denominación, el cual posee una extensión de 156 km 2 . El pueblo está situado sobre la ruta Provincial Nº 92, a 15 km de la ciudad de Casilda, cabecera del Departamento Caseros.

María V. Vives de Benvenuto: Historia de Sanford, pág. 48.

Cortez Hnos.: Álbum del Departamento Caseros.


Punta de lanza metálica


 

 

Boleadoras, manos de morteros hachas de mano y morteros

 

Colonia General Roca

 

 

 

CONCLUCION

 Retomando a Fournier cuando dice “…Estos sitios documentan el asentamiento temprano europeo y sus efectos en los grupos nativos del continente…” Los datos recopilados, testimonios y registros arqueológicos, dan cuenta del crecimiento y surgimiento de poblaciones que hoy son ciudades importantes del departamento caceros.

Si bien los avances tecnológicos y en las comunicaciones han hecho que ese crecimiento se acelere, estancias como “ La Cautiva ” fueron los lugares que posibilitaron los cambios en la región.

BIBLIOGRAFÍA

•  Aguirre, Evaristo: Por Los Caminos de Nuestras Postas. 1985

•  Aguirre, Evaristo: “Estancia La Cautiva y Pueblo Los Molinos” 2008. Trabajo inédito Archivo: Museo Particular de Antropología e Historia Natural Los Desmochados, de Casilda. a rchivo: Museo y Archivo Histórico Don Santos Tosticarelli, de Casilda

•  Cortez Hnos y Agustín C. Podestá: Álbum Biográfico del Departamento Caseros Año 1934.

•  Fournier, Patricia: “ La Arqueología del Colonialismo En Iberoamérica : balance y perspectivas”. En Boletín de Antropología Americana Nº 34. México 1999

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•  Ramos, Mariano:” Algo más que la arqueología de sitios históricos. Una opción. En Anuario de la universidad internacional SEK. 2000

•  Vives, María Virginia: Historia de Sanford año 1988.

•  Zacco, Aníbal: El Porvenir – Rev. Edición Especial año 1907.