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La Vida y el Canto del Espinillo

Nace el canto en el simbol
con aves al despertar
y silbos al despuntar,
Saludando el arrebol
rindiéndole culto al sol
canta el jilguero tranquilo,
con alegría y en vilo
en trinos da su mensaje,
que va al confín del follaje
con jubiloso sigilo.

Y al caer de la oración
ni se deja oír el viento
es el único momento
De muy breve transición
y una extraña sensación
cuando el canto enmudeció,
solo la voz del silencio
se queda el alma aguaitando
en un rezo meditando
la vida que floreció.

   

Al diluirse la neblina
moja la magra gramilla
que bordea la sendilla,
caldea el sol e ilumina
al rocio y lo fulmina.
vuelan tordos y perdices,
las sabandijas felices
costalando el espinal
husmean el lodazal
dando al campo mil matices.

Y al desplegarse la noche
sale a correr el bichaje
poblándose aquel paraje
de movimientos fantoches
de caserías y trasnoche.
El peludo calavera
con la comadreja overa
haciendo sus fechorías
y un fiero chistar que enfría
de lechuza vizcacheras.

   

Fragancias de miel silvestre
con nidales de espinero
Y ranchos de los horneros,
pristino mundo campestre
de ese senderito agreste
con aromitos florecidos,
picaflores esparcidos
libando y en raudo vuelo
llevan las almas al cielo
de los guerreros dormidos.

La noche es tul que se mece
entramado con estrellas
luciérnagas en las huellas,
cuando la luz aparece,
hay un destello azul que crece
emanando fluorescencia
como fantasmal esencia
de fuego fatuo maligno,
es cuadro del alma y signo
de Añá en su magnificencia.

   

Como un racimo de trinos
las chicharras en el tala,
la urraca se espulga el ala
vuela el carancho cansino
y el bigüá de vecino
en soñolencia estival.
entre el verde pajonal
trotan los cuises orondos
con recorrido redondo
en clímax meridional.

Es una delicia oír
el croar en la laguna
al aparecer la luna,
pudiéndose percibir
al grillo en su ir y venir
brindando a su bien amada
su serenata soñada
con el baho de la bruma
más el coro que se suma
la magia está conformada.

   

 

 

 

 

Letra: E. Aguirre - Música: E. Biagini