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El alucinado mundo de los Césares

Sebastian Gaboto

La Expedición de la armada de Sebastián Gaboto, fue la primera en arribar a la desembocadura del Río Carcarañá, el 9 de Junio de 1527, fundando en ese estratégico lugar el más austral de los asentamientos hispanos del nuevo continente, al que bautizó como Sancti Spíritu.

Corrían los primeros días de noviembre de 1528, cuando llegó a Sancti Spíritu la misión encabezada por Francisco César, hombre de unos 30 años de quién poco se conoce de su vida antes de que integrara esta expedición, a la que ingresó con el extraño título de “Sobresaliente”, pero poco después Gaboto lo hizo “Gentil Hombre” de su guardia y le prometió mayor jerarquía. Era calificado como hombre de valor, juicio y prudencia y debido a la confianza que le dispensó el Capitán General, obtuvo de éste un permiso especial para partir tierra adentro en busca de las riquezas de oro, plata y piedras preciosas.

Los preparativos para la partida de los expedicionarios se hicieron febrilmente sin olvidar ningún detalle. Tenían conocimiento del terreno desde el comienzo por las experiencias realizadas en los primeros meses de la llegada de Gaboto y sabían también con que grupos indígenas debían vérselas. El proyecto venía elaborado antes de anclar en estas riveras y debían cumplirse siguiendo tres itinerarios distintos. La primera columna debía tomar por el camino de los Querandíes. La otra por el de Los Caracaraes y la tercera seguiría el curso del Río Carcarañá. El trayecto de las dos primeras debían hacerse rigurosamente a pie, mientras que en la del Carcarañá podían usarse canoas y piraguas.

El grupo más numeroso era el de Francisco César, integrado por él, Alonso de San Pedro, Juan de Valdivieso, Lorenzo de Castro y otros acompañantes más, el segundo grupo era comandado por Matías Mafrolo asistido por Francisco Maldonado y dos expedicionarios, mientras que el tercero fue formado por otras cuatros personas.

Cada grupo llevaba como ayudantes y guías a experimentados miembros de las tribus amigas comarcana, especialmente timbúes, Caracaraes y Querandíes.

Llegó mediados de Noviembre y una mañana temprano después de haber desayunado con las humitas de chala, pororó, tortillas y bollos de harina amasada y otras delicadezas que le sirvieron las indias, los tres grupos partieron, cada cual por su caminos.

Este hecho histórico dio origen a la leyenda de la ciudad de los Césares proveyendo durante tres siglos tanto los motivos (la codicia combinada con los intereses humanitarios) como el pretexto para la expansión de la frontera Sur de España, sus primeras promesas de plata están directamente relacionadas con muchos de los nombres asignados a la República y a su gran sistema ribereño (República Argentina y Río de la plata).

No se realizó ninguna otra expedición luego del regreso de Francisco César, pero se desarrolló la creencia en América de que su expedición había encontrado una rica y populosa provincia (El Valle de Conlara en la actual Provincia de San Luis) con oro, plata, mucho ganado, de los cuales se obtenía una fina lana y que estaba gobernada por un poderoso señor (El Rey Blanco).

Después de que las pampas centrales fueron exploradas y colonizadas por los españoles en el siglo XVI, el interés de la Ciudad de los Césares se trasladó más al sur pero con infructuoso resultado. El interés argentino decreció temporariamente, para fortalecerse nuevamente mediante los misioneros jesuitas en el sur de Chile y luego a la expulsión de estos por los franciscanos.

Los resultados de la leyenda: fue significativa en cuanto a la colonización de las áreas de Córdoba y Cuyo promovió las exploraciones de la Patagonia; protagonizó un papel importante en las disputas limítrofes entre Argentina y Chile.

Sitio donde estuvo enclavado el fuerte Sancti Spíritu



Bibliografía:


Lones Wright – Lisa P. Nekhom. Diccionario Histórico Argentino.

Amadeo P. Soler - Los 823 días del Fuerte Sancti Spíritu.

Héctor Raúl Gonzales - Historias de Fraile Muerto Agustín Villarroel…¿Creó una leyenda? (El viaje de Francisco César 1528-1529).

 

Evaristo Aguirre