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Personajes de Casilda
La primer taxista del País

Amelia Valle de Fedre


Como tantos personajes de nuestra ciudad, que pasaron por esta vida material dejando una estela de vibraciones espirituales que transcendieron en el tiempo, aún cuando ya no están materialmente vinculados con su comunidad, por el simple hecho de que han sabido cumplir ese rol imperativo que les nacía desde lo más profundo de su alma a través de su bonomía, simpatía o cordialidad especial, o la buena predisposición para cumplir con sencilléz una función social. Una de esas personas emblemáticas que diariamente transitaron las calles de todos las barrios de Casilda, fue la señora Amelia Valle de Fedre, oriunda de la vecina localidad de Villada.

Cuando hace casi cincuenta años atrás era muy difícil ocupar un espacio siendo mujer, que hasta ese momento era exclusividad de los hombres, ella obtuvo por intermedio de la Municipalidad de Casilda el carnet de conductor, que la habilitaba para actuar en un servicio público como taxista, siendo registrada por el Ministerio
de Transporte de la República Argentina como la Primer Mujer en el Orden nacional para desempeñarse en tan riesgosa tarea con parada única oficial.

A pesar de las años, la señora Amelia, recordaba quién había sido su primer pasajero, resultó ser la señora Emilia Maese a quién condujo desde su parada hasta el domicilio de la señora.
Manifestaba que por suerte durante todo ese tiempo no había sufrido accidentes ni asaltos, si en cambio, debió soportar numerosas controversias con el sexo opuesto, pues esa tarea correspondía (en la concepción de aquella época) sólo a los hombres, con valentía y honestidad superó dichas dificultades y esas personas que la cuestionaron luego fueron sus mejores amigos.
Supo del reconocimiento a su trayectoria y su contribución al desarrollo de la comunidad, en el año 1985, al cumplir sus Bodas de Plata, el periodismo de la ciudad le hace distintos reportajes, en el año 1987, un 29 de Septiembre, la Cooperativa Agropecuaria de Casilda junto a Radio Casilda le hacen un homenaje, y el 4 de Enero de 1997 la Asociación de Propietarios de Taxis la distingue como la primer mujer taxista.
Al cumplirse el primer aniversario de su desaparición física, un 10 de junio, un recuerdo muy especial de Luis E. Aflito y familia, quienes durante muchos años tuvieron la dicha de compartir.

Evaristo Aguirre

Un Personaje Entrañable (de una Casilda bohemia)

Si bien es cierto que vio luz en el barrio porteño de Palermo Viejo, cuando apenas contaba con cuatro años de edad, llega a la entonces bonita “Villa Casilda”, afincándose definitivamente en ella. De allí en más, comenzó a echar raíces como el ombú, en este suelo al que llegó a amar, en forma tan entrañable, ¿su nombre? Don Antonio Medéz, para más dato.

El tiempo fue forjando la personalidad de este muchacho de barrio, dotado de una fina sensibilidad, cultivada a través de su fructífera existencia. Llevado por sus inquietudes, incursionó en la música como contrabajista de varios conjuntos locales; en el campo de la literatura alcanzó notoriedad a nivel regional como guionista de “aquellos inolvidables radioteatros”, transmitidos por emisoras rosarinas y puestos en escena en los circos criollos que recorrían los pueblos.

Por todo ese bagaje espiritual que fue aquilatando, parece incompatible encasillarlo como aficionado al boxeo, sin embargo ese “métier” constituyó una experiencia más en su vida, de la cual, ya en su madurez, prefería no mencionar.

En esta etapa, caminaba las calles con su bohemia a cuesta, como buscando extraer del rescoldo de los recuerdos, esa esencia nostalgiosa de su época dorada.

Sus preferencias anecdóticas, giraban sobre hechos y vivencias de sus archivos como empleado ferroviario, donde cosechó muchos amigos. Conoció a los más notorios personajes populares de la ciudad y registró sus biografías en una publicación. En un micro radial, llegó a utilizar el famoso y recordado “slogan”: “¡Qué linda estás, Casilda… Que nunca te cambien el alma…!

Muchos años más tarde y por decreto Municipal, se coloca una placa recordatoria en la esquina sudeste de la calles Buenos Aires y Sarmiento, que con toda justicia lleva su nombre.

Por Evaristo Aguirre.