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Proyecto y Fundación de Villa Santa Casilda

En tiempos de la confederación se experimenta una reactivación económica que se incrementa en las décadas siguientes, da oportunidad, recíprocamente a una ampliación y diversificación de las áreas en las cuales pueden realizarse negocios de magnitud.

El negocio inmobiliario urbano, va a conformar un mercado de tierras dinámico y rentable al que se integran las fracciones más solventes de la burguesía rosarina.

En este marco propicio Carlos Casado del Alisal (cuya evolución se integra operativamente en el interior de un proceso de desarrollo signado fuertemente por los dos ciclos expansivos de la economía 1862-1875 y 1881-1890) había realizado algunas inversiones exploratorias, tanto en el mercado urbano como en el rural, a principios de la década de los años sesenta y que se acrecienta en 1865. En ese año obtiene (por cesión remuneratoria) las acciones y derechos de la estancia “los Desmochados”, propiedad de Mariano Grandoli, arrendado a Víctor Miranda, se compromete a mantener el arrendatario, de acuerdo con lo dispuesto por el contrato originario, un mes y medio después cuando el apoderado de la familia Grandoli (a fin de saldar deudas y garantizar el mantenimiento de ésta) resuelve poner en venta bajo los mecanismos habituales de la subasta. Carlos Casado, haciendo uso de la cláusula de preponderancia que otorga primacia al arrendatario, efectúa la adquisición del campo y el casco de la mencionada estancia consistente en una superficie aproximada de diez mil hectáreas.

Destinada inicialmente a la actividad ganadera por la vigencia del contrato que prorroga el arrendamiento a Miranda por cuatros años más la nueva empresa se integra, en 1870, al proceso colonizador. Esto significa por una parte, el inicio del poblamiento, en el interior de una frontera móvil; por otra, la reconvención productiva al centrar el eje de la explotación en la agricultura.

A esta primer compra le agregaría, el 12 de Julio de 1872, la adquisición de otra fracción ubicada al N.O. del campo ya mencionado y lindero con el mismo.

Esta nueva lonja medía 2.400 varas de frente al río Carcarañá por cuatro leguas de fondo. En 1874 compró luego al Señor Bustos otra fracción del campo “Quintana”.

Está consagrado que la colonia Candelaria fue fundada en noviembre de 1870, así lo expresan los informes oficiales aún cuando no precisan el día. A un año de fundada, 10 de noviembre de 1871, la Administración Casado publica en el diario “La Prensa” una solicitada a todos los agricultores del mundo para que se integren a la colonización remarcando que hacía un año se había iniciado la Colonia Candelaria. (1)

Su afluencia inmigratoria se vio interrumpida por haberse declarado en el 70, la epidemia de fiebre amarilla, al arribar a Rosario las tropas que regresaban finalizado el conflicto de la Triple Alianza portando ese y otros males que determinó la clausura del puerto, recién en el 71 puede el empresario darle a la flamante colonia el impulso que aspiraba.

De aquí en más, para realizar la reconstrucción del proceso que precedió a la fundación concreta de “Villa Santa Casilda” están faltando dos documentos que podríamos calificarlos como determinantes: 1) El plano de la planta urbana de la Villa; 2) El acta de su fundación.

El plano seguramente sí existió y debe haber sido la reproducción del plano del segundo pueblo que se pensaba ubicar en “La Penca” – actual barrio Yapeyú – (ver anexo Plano del año 1872).

En cuanto al acta de fundación, es muy posible que no exista ya que no era del estilo hacerlo por parte de los fundadores de colonias agrícolas. Al respecto debemos tener en cuenta que en la concepción o ideario de las élites empresariales la concreción de la colonia era prioritaria, el pueblo se concebía como un proyecto a futuro dependiendo del éxito de la primera. Esto se comprueba fehacientemente, al observar el hecho de que transcurridas varias décadas de la fundación de la Villa la referente seguía siendo la Colonia Candelaria.

En los años que sucedieron a los festejos por el cincuentenario, el 11 de noviembre de 1923, cuando todavía estaba vigente la tradición oral, y en los cuales participaron algunos colonos que rememoraron, nostalgiosamente, esa “etapa heroica” fue tomando cuerpo la hipótesis de que la Villa se había originado simultáneamente con la colonia o que por lo menos estaba en la idea cuando se inició la legendaria colonia. Esta interpretación se fue consolidando con la errónea lectura que se efectuó luego, al plano del año 1870, encontrado por el historiador Héctor M. Lagos, en el que dice que “el pueblo estará en el medio de la colonia”.

Efectivamente aparece diagramado en el sector central de la colonia, el pueblo de la Colonia Candelaria, pero de la sección “C” ( ver plano) es decir Candelaria Sur, confundiéndoselo con el “ Nuevo Pueblo Santa Casilda” a pesar de que este figura en el sector de “ La Penca” sección “B” sin la traza de sus calles, como el anterior.

 

Estas opiniones tuvieron una respuesta seria y medulosa para la época, en las páginas del Álbum del Departamento Caseros del año 1932 dirigido por el excelente periodista Horacio Belga.

Queda hasta aquí bien claro que en un principio se proyectaba fundar dos pueblos, seguramente por la extensión de la colonia de cuatro leguas y media.

Esto se vuelve a evidenciar en el mes de mayo de 1872 fecha en que se produce la visita del inspector Nacional de Colonias Guillermo Wilcken, y se presenta un nuevo plano utilizado por éste para su informe en el cual la califica como colonia modelo, y además expresa que todavía no se avizora pueblo alguno. En este plano en el que ya están diagramadas las tres secciones A - B y C , puede apreciarse una variante con respecto a las dimensiones destinadas al Nuevo Pueblo Santa Casilda. Esta se ve ampliada a 4.000 km2 de la cual Wilcken dice que aparece que allí se pensaba trasladar la Administración. Además debo señalar que he ubicado en el Archivo de Catastro de la ciudad de Rosario un plano firmado por el Agrimensor Julián Bustinza del mismo año, en el que sólo figura el primer pueblo.

 

Es decir para esta fecha todavía no se tenía definida la ubicación de Villa Santa Casilda, ya que uno de los técnicos, el señor Acevedo opinaba que debía situarse más al norte, en los campos de Antonio Raimonda – Escuela Alvarez.

Hasta aquí cabe la pregunta ¿por qué se planificó el primer pueblo de la Candelaria en la sección “A”?, la respuesta resulta quizás un tanto obvia ya que en sus proximidades se encontraba instalada la Administración de la colonia, en una vistosa casa de dos plantas, mas tarde conocida como “la Cabaña”, contaba con edificios adyacentes para carpintería, habitaciones para peones, el almacén y una quinta modelo con plantas frutales, almácigos y un inmenso granero ubicado en las concesiones Nº 50 y 51, y aquí surge otra pregunta ¿por qué se comenzó a diagramar la colonia desde el sector sur y no desde el norte donde estaba situado el casco de la otrora estancia de Grandoli? La razón es que allí se contaba con un centro de atracción: La Posta de la Candelaria, activa parada de galeras y albergue de pasajeros que se dirigían al norte o a Mendoza, este punto importante de enlace en las comunicaciones era el más próximo a Rosario ya que distaban 43,5 km. desde la Posta de la Candelaria a la plaza 25 de Mayo de dicha ciudad.

En cambio hasta el casco principal de la estancia la distancia era de 50 km. Y los caminos que ahí confluían eran de tránsito pesado (de carretas).

Del análisis documental: las fuentes editadas, acuñación de medallas y material cartográfico se desprende que desde 1870 hasta la concreción del núcleo urbano definitivo de la colonia, es decir Villa Santa Casilda en 1873, esta se fue elaborando a través de un trabajo minucioso en el que intervinieron técnicos en Agrimensura y asesores de la Administración Casado. Este lapso de tiempo que separa ambas concreciones fue determinado por diversos factores del orden: económicos, sociales y naturales, que originaron la demora del desarrollo integral de la colonia conformado por las secciones “A” - “B” y “C”.

Desestimada definitivamente la fundación del primer pueblo de la Candelaria se decidió ahora si la ubicación de la Villa Santa Casilda en el centro matemático de la colonia, dentro de la sección “B” (“La Penca”) por razones topográficas (zona próxima al arroyo Candelaria) se buscó un centro hipotético, situándolo 1 km. Al norte. Esto se consiguió dándole mayores dimensiones a los dos cuadrados del sur (distancia que va del actual Boulevard Colón hasta el Boulevard Lisandro de la Torre) y menor distancia a los dos cuadrados del norte (desde Boulevard Lisandro de la torre al Boulevard Villada).

Esta tarea de planificación evidentemente fue realizada en los primeros meses de 1873 y seguidamente se dio comienzo a los trabajos de delimitación de la plaza principal y su posterior forestación.

Este desarrollo de las etapas previas en que debieron superarse los escollos mencionados hasta llegar al punto de concreción y que quedara documentada en la carta que Carlos Casado enviara el 1º de enero de 1874 a su Señora madre expresándole: “Hace dos meses hemos empezado el pueblo… alrededor de una inmensa plaza plantada de bonitos árboles” publicada en la Biografía de Carlos Casado del Alisal por Héctor M. Lagos.

La recopilación de la tradición oral dice que el día 4 de noviembre se realizó una reunión en la cual participaron los referentes de la élite empresarial y vecinos allegados al fundador a fin de organizar el acto fundacional en el que por indicación de éste se realizaría el día 11 de noviembre con la colocación del primer ladrillo, a cargo de Don Carlos Brebbia, de la primera edificación. En esa ocasión no estuvieron presentes el fundador y tampoco Esteban Simonetta.

En mi consideración y en total concordancia con el entonces Director del Archivo Histórico Provincial Andrés Roverano, quién fuera consultado en el año 1969 con motivo de los festejos del centenario de la colonia y al mismo tiempo de la Villa, opinaba en los siguientes términos de acuerdo a sus investigaciones y en contestación a la sugerencia efectuada por el Museo Municipal para el dictado de un Decreto de celebración del centenario de Casilda, decía: “El haber contemplado la posibilidad de crear un centro urbano no significa en manera alguna que el hecho fundacional se haya producido. Para esto es necesario la concreción de medidas efectivas y fehacientes.”

Es por ello que creo que hasta esta altura de las investigaciones, la fecha del 11 de noviembre de 1873 debería ser considerada oficialmente como la de la fundación de Casilda; postura que he sostenido y fuera aprobada en el Primer Congreso de la Historia de los Pueblos de la Provincia de Santa Fe realizado en el año 1982 y en la publicación de mi primer trabajo sobre este tema en “Por las caminos de Nuestras Postas”, año 1985. Ratificando esta propuesta aprobada fue aprobada por el Concejo Deliberante de Casilda de imponer el nombre 11 de Noviembre a una calle del barrio Timmerman.

De todo lo expuesto vemos que el devenir de los tiempos y las circunstancias, van determinando los vaivenes de la memoria colectiva de un pueblo con la pérdida de la vigencias de sus tradiciones. Por ello es que la determinación de la fecha de fundación sería un acto reivindicatorio y un justo homenaje al fundador y a los colonos de la primera hora, que vieron nacer a nuestra ciudad.

Reconstrucción cronológica de las secuencias
planimétricas diagramadas


Comisión de los festejos de la declaratoria como ciudad


Noche de gala con la presencia de autoridades provinciales en el Club Social


Recepcion de la autoridades provinciales en la Estación del ferrocarril

Caballos por la calle

Carros en el Cementerio

Desfile

Diploma Pescio

Escuela Agricultura


Familia


Frente Jugueteria

Interior del Bar


Jefatura


Patio trasero de la Iglesia


Pescio y su monumento


Proyecto Plaza "Nueva Roma"


Puente en Construcción


Restaurant y recreo de los operadores


Usina

 

(1) Héctor M. Lagos: Arequito en la Historia y en la Literatura 1788-1910.

 

Evaristo Aguirre