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El Folklore Subjetivo Casildense


SUPERSTICIONES Y CREENCIAS

En la zona sur de la provincia tienen aún vigencia supersticiones típicamente pampeanas: La Luz Mala con sus distintas interpretaciones, sucedidos, aparecidos, ánimas en penas, brujas, relatos sobre afrenta a los muertos, fantasmas que vagan por los caminos y almas que pactan con el diablo.

Hay gran número de supersticiones que son comunes a otras subregiones folklóricas de la provincia de Santa Fe (muchas tienen carácter nacional y algunas universal) como la flor de la higuera, la cruz de cenizas, la flor de la hortensia, la desecación del sapo.

La fuerza natural de los amuletos atribuyen todo su poder a la cruz cristiana e imágenes religiosas. La lechuza constituye el ave fatídica por excelencia.

El ombú tiene influencia maléfica, se le atribuye que en él anida un espíritu que en los días martes y viernes, es fatal para quien vive cerca. En el paraje donde estuvo enclavada la posta de desmochados todavía es respetado por los colonos el él ombú donde el entonces coronel José de San Martín, redactara unos partes militares, en su viaje a Mendoza en 1813 en ciertas noches todo su contorno se ilumina.

No hay duda que el ámbito rural impregna en la mente del hombre, con su fuerza telúrica, una simbología muy particular.

Más aún cuando nos situamos en una época en que los medios de transporte eran exclusivamente de tracción a sangre.

El temor que invadía al viajero cuando tenía que cruzar determinado paraje, cuya condiciones naturales conforman un escenario sombrío, sensibilizaba el espíritu supersticioso del paisano. Sumando a ello el temor irracional del caballo que se negaba a proseguir su marcha, haciendo que el jinete tuviera que apelar al auxilio supremo de su creencia, apeándose y murmurando un rezo cristiano, le practicaba con su cuchillo una cruz cristiana trazada en la tierra entre sus patas delanteras, el que luego de este ritual proseguía invariablemente su marcha. Esto le sucedía habitualmente a un puestero vecino de la estancia “La Cautiva”.

En el límite este del establecimiento mencionado, próxima a la jurisdicción de Casilda había una tranquera conocida como la tranquera negra , temible lugar éste, donde se producían apariciones de animales de gran tamaño que seguían a los aterrorizados transeúntes del legendario camino real.

Sobre la margen izquierda del Río Carcarañá en el comedio entre el puente de hierro y la estación Berretta aparecía un perro negro cruzando las vías, se dirigía rumbo al río, esto lo hacía a medianoche espantando a los ocasionales jinetes y a quienes se trasladaban en sulki por ese lugar. Es la representación del cancerbero del infierno, puede confundirse con el lobizón.

Desde el puente de hierro viniendo hacia Casilda, en el comedio estaba el puente negro de madera ( foto) sobre las vías del ferrocarril, y en todo ese trayecto solían verse las “luces malas” que se movían siguiendo el alambrado.

Las “ luces buenas ” son las que representan un alma en pena que necesita ayuda, se las identifica por su color más pálido. Cuando la luz es azul anuncia tesoro escondido en el lugar, a veces la luz roja tiene el mismo significado. Cuando la luz es de un rojo llameante, se trata de una luz mala, estas tienen por hábito enancarse a las cabalgaduras y seguir las huellas de los carruajes.

Antiguos cascos de estancia, en las que en ciertas noches se oyen ruidos, se encuentran en todos aquellos lugares en que se desarrollaron hechos que conmovieron a sus pobladores, como malones, asaltos, matanzas.

Cuando sopla el pampero en los campos donde estuvo la posta de la Candelaria, se escucha el alarido aterrador del malón.

En la estancia Santa Casilda, que fuera la posta Mariano Grandoli, donde abrevaban los bueyes para luego continuar en el camino de tránsito pesado ya sin posta intermedias hasta el puerto de Rosario existe todavía un viejo pozo en desuso donde en las madrugadas se escucha el ruido de la roldana y el chasquido del balde al chocar con el agua.

Unos de los lugares más emblemáticos de Casilda en cuanto a este tipo de manis festaciones sobrenaturales fue el Monte del Diablo . Provocaba gran temor circular por sus proximidades como consecuencia de los “aparecidos”.

Otro de los sitios que provoca temor o respeto es el área natural del Espinillo del Carcarañá. Comentan los pescadores que suelen verse grandes esferas luminosas desplazándose sobre el agua, cierta vez uno de ellos le disparó con su escopeta provocando una explosión, otros se lamentan porque tuvieron que abandonar un asado que ya estaba a punto al sentir un tropel y alaridos amenazantes.

Casas embrujadas: existen en todas las poblaciones y nuestra ciudad no podía ser la excepción. La más conocida está en nueva Roma. Se dice que en ella hubo un suicidio. Por muchos años fue imposible habitarla, extraño ruidos perturbaban el sueño de sus moradores junto con la aparición de la figura de una mujer.

La llorona: ha merodeado los barrios de la ciudad, es un fantasma cuya leyenda es una derivación de la viuda, se presenta como una mujer vestida enteramente de blanco, sin rostro y por lo general sin pies, se desplaza sin tocar la tierra. Anda siempre gimiendo en las noches, su llanto anuncia desgracia. Alzando un crucifico de plata se la hace retroceder.

Los caballos embrujados: este es el caso de los caballos a los que a su dueño por la mañana los encontraba muy transpirados con las crines o cola trenzados, se cree que esto es a raíz de la presencia de una bruja en el corral.

Las almas en pena: se han producido varios casos en las personas reconocidas de nuestro medio aseguran haber transportado en sus vehículos a seres que luego comprobaron habían fallecidos hacía cierto tiempo.

El fantasma del Arroyo Candelaria: hacía su aparición en las noches de lluvia, se lo veía a través de la luminosidad de las descargas eléctricas de los rayos cruzando la cañada cuando todavía no había sido canalizada y no se había construido el puente.

El cura sin cabeza: este personaje fantástico solía hacer su aparición asustando a desprevenido transeúntes noctámbulos en la entonces arboleda que tenía la calle Buenos Aires, de frondosos plátanos, descolgándose de los árboles.

El hombre gato: personaje típicamente casildense, hace su aparición cuando se instala en la ciudad un circo. En algunas ocasiones los vecinos se han organizado para capturarlo pero dada su gran agilidad esto ha sido imposible.

El Indio Anhaco: indígena ranquel afincado en el antiguo pueblo del desmochado, murió en el año 1924, goza de la veneración popular, se le ofrendan velas y claveles rojos y blanco en cantidad siempre impar.

 

Evaristo Aguirre